| Nicanor
Parra (1914)
Premio
Cervantes 2011

Para
ubicar al poeta dentro del contexto de su cronología
vivencial, se debe contar con un instrumento preciso, ya
que su tiempo y su espacio comprenden un permanente baúl
de Pandora: Enseña mecánica racional en la
universidad, confecciona "artefactos"; aquí
dicta conferencias, allá dirige un taller literario,
etc. No haremos, sin embargo, caso de líneas consecutivas
y nos abocaremos al quehacer fundamental y formador: Nace
en Chillán (lo que no se debe olvidar) y allí
cursa sus estudios básicos y medios. Tras aquello,
va a Santiago y se gradúa de profesor de matemáticas.
Entre tanto, ya eligió un destino -la poesía-.
Pero no parece tener prisa en ser "famoso"; espera
diecisiete años para dar a luz su segundo libro.
Entonces, ya el nombre de Nicanor Parra es ubicado en un
lugar personalísimo dentro de la poesía americana
y de más allá. El tiempo transcurrió
útil. El poeta descubrió una manera de interpretar
el desorden que parte de la mente y de la acción
humanas. Su lírica (no sabemos si le viene el apelativo)
emerge de escombros, de teorías putrefactas, de energúmenos
que se vanaglorian de serlo; de personajes que sueñan
sueños inverosímiles (aún como sueños);
de "conductores" inconductores, de "doctores"
de nada; de todo lo que se llama "realidad", "buena
crianza", "progreso", "moral",
"sensibilidad social" y otras yerbas más
arraigadas que la peor de las hiedras.
Parra
descerraja, violentamente, los candados y cerraduras dejando
partir el nauseabundo olor a podrido que todo aquello había
acumulado durante milenios. Lo hace con tal soltura de cuerpo
que los directamente aludidos lo consideran una broma y
sigue haciendo de las suyas, como si nada hubiera pasado.
Pero Nicanor Parra confecciona armas más eficaces,
hasta que lo divertido se transforma en mortal. Entonces
"hay que matar a la bestia..." Y los energúmenos
creen que, verdaderamente, deben hacerlo. No saben que apenas
son "las manos del gato..."
En
1943 viaja a Estados Unidos con beca otorgada por el "Institute
of International Education", donde estudia mecánica
avanzada en la Universidad de Brown. Allí permanece
durante tres años. En 1948 es nombrado director interino
de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de
Chile. En 1949 viaja a Inglaterra, con beca del Consejo
Británico. Estudia cosmología con E. A. Milner,
permaneciendo en Gran Bretaña hasta 1951. Después
enseña matemáticas y física en la Universidad
de Chile. Pronto, nuevamente, es invitado a diversos países:
Estados Unidos, Unión Soviética, China Popular,
Cuba, Perú, Panamá, México, etc. En
todas partes dicta conferencias, organiza talleres, asiste
a congresos, a mesas redondas con personalidades de talla
universal como Ezra Pound y otros; recibe premios, títulos
y es traducido y estudiado en diversos planteles universitarios.
A esta altura, Nicanor Parra es ya un nombre universal.
Lo estudian -en libros y ensayos-, en Inglaterra, Holanda,
Rumania, Unión Soviética, Finlandia, Cuba,
Suiza, Estados Unidos, Italia, Suecia, Georgia (República
Soviética), España, Argentina, Alemania
Federal, etc. Una nueva beca (Guggenheim) lo lleva a Estados
Unidos, en 1972.
En
Chile recibe dos premios Municipales y el Premio Nacional
de Literatura (1969). Da recitales en todas partes y en
Chile. Se filman dos películas sobre la vida y obra
de Nicanor Parra: 1.- "Nicanor Parra en Nueva York",
de Jaime Barros, y 2.-"Nicanor Parra", de Guillérmo
Kahn. Patricio Larzundi pide el "Premio Nobel"
para Parra, en la revista de la Universidad de Columbia;
y la Sociedad Hispanoamericana de Nueva York, bajo la presidencia
de Mario Meza, apoya la moción. Los trabajos sobre
el poeta se multiplican: Federico Schopf, del Departamento
de Español de la Universidad de Chile, hace un estudio
serio para los "poemas y antipoemas"; Jose Miguel
Ibáñez Langlois dedica más de sesenta
páginas a "Antipoesía", para la
editorial "Seix Barral"; Leonidas Morales, de
la Universidad Austral de Chile, publica "La Poesía
de Nicanor Parra"; en la Universidad de Nueva York,
la profesora Edith Grosmann escribe "The Antipoetry
of Nicanor Parra"; Mercedes Rein, de Uruguay,
escribe sobre "La Antipoesía de Nicanor Parra";
Patricio Marchant escribe "La Poesía de Nicanor
Parra"; Thomas Brons, de Nuremberg, publicó
"Villón y Parra"; en Chile se lanzó
un disco con poemas de Nicanor Parra, etc.
Entre
las universidades donde Parra sirvió cátedras,
como profesor invitado, se hallan las de Columbia, Yale,
La Habana, Escuela de Ingeniería de la Universidad
de Chile y el Departamento de Estudios Humanísticos
de la misma universidad. En Finlandia aparece una edición
de los cinco "más notables" poetas de Latinoamérica:
César Vallejo, Pablo Neruda, Octavio Paz, Nicanor
Parra y Pablo Fernández. Toda esta actividad del
poeta chileno es, apenas, parte de lo enumerable, ya que
haría falta una obra entera para agotar lo meramente
objetivo de sus quehaceres intelectuales.
Como
muy bien lo dice, José Miguel Ibáñez
Langlois :
"Pues
bien: el antipoema de Parra no es la serena y apolínea
creación que se produce en una cumbre de equilibrio
de la forma verbal y la experiencia humana. Es la poesía
de una época no apta para tales triunfos, clasicismos
ni armonías, porque en ella se extingue el brillo
de la divinidad en el mundo, y cabe repetir con Holderlin:
¿. . . y para qué ser poeta en tiempos de
penuria? El antipoema es una respuesta posible: una palabra
que ya no puede cantar a la naturaleza, ni celebrar al hombre,
ni glorificar a Dios o a Ios dioses, porque todo se le ha
vuelto problemático, comenzando por el lenguaje.
En compensación, este producto alejandrino, romántico
e imperfecto renueva un intenso contacto del hombre con
su destino y con las honduras de la subjetividad viva; aparece
como una recuperación -por la palabra- de la realidad
perdida en las palabras, y es el semillero de nuevas e inusitadas
formas de lenguaje.
|