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Bennett Galef: Aprendizaje social.

Aprender es cambiar la conducta de forma duradera a partir de una experiencia. Este modo de entender el proceso sitúa en el actor el aprendizaje, y no en el mundo que le rodea. Todo aprendizaje es activo, tiene su causa y su consecuencia en acciones. El aprendiz no es un receptáculo pasivo de sensaciones provenientes del mundo exterior, sino quien crea la información, a partir de la información entrante por sus sentidos, la que tiene almacenada a partir de experiencias anteriores y la codificada en su estructura biológica, y la transforma en movimiento, un movimiento encaminado a objetivos de supervivencia y reproducción. A mayor complejidad cognitiva mayor capacidad de aprendizaje, y mayor número de opciones para la acción, lo que viene a significar más libertad, más riesgos y más oportunidades. Asimismo la distancia entre el estímulo entrante y la conducta saliente es mayor, el proceso más indirecto, con más medios y pasos intermedios.

 

psicólogo que estudia el comportamiento animal y el
aprendizaje social.


Gracias al lenguaje, que expresa, representa y canaliza nuestra capacidad simbólica, los seres humanos hemos logrado un salto, en cuanto a aprendizaje se refiere, y eso ha permitido que haya maestros y alumnos, líderes y seguidores, cultura y su transmisión intra e intergeneracional.

En las especies sociales hay una mutua interacción que da origen a formas distintas de aprender. La necesidad de comunicarse para mantener una cohesión social crea las condiciones necesarias y suficientes para el desarrollo de nuevas formas de aprendizaje. En lo alto de la pirámide del aprendizaje se encuentra la capacidad de imitación, que probablemente compartamos los humanos, grandes mimos, con otros primates y quizás con alguna otra especie más lejanamente emparentada.

Bennett Galef ha dedicado toda una vida de investigación a la etología cognitiva, y dentro de ella al aprendizaje social de los animales. Su trabajo, esencialmente de laboratorio, ha servido para comprender mejor cómo aprenden otras especies y qué tenemos de particular nosotros, en eso del aprendizaje.

1. ¿Qué tipos de aprendizaje pueden observarse en la naturaleza? ¿Qué tipos de aprendizaje tenemos los humanos?.

Hay dos maneras de interpretar la primera parte de su pregunta. La primera concierne a la cuestión de en qué clases de aprendizaje se ocupan los animales de vida libre. Y mi respuesta sería todos los sospechosos habituales: por habituación, condicionamiento pavloviano, condicionamiento operante, impronta, aprendizaje social, mejora por estímulo y local, etcétera, y, en primates, tal vez por imitación . La segunda manera de interpretar la primera parte de su pregunta concierne a las clases de aprendizaje que podemos detectar mediante la discreta observación de animales de vida libre, y mi respuesta sería que ninguna de las de arriba. Desafortunadamente, la experimentación parece ser necesaria para identificar procesos de aprendizaje.

Los humanos aprendemos de todas las maneras en que lo hacen los animales y además, seguramente, por enseñanza, imitación y el almacenamiento y transmisión de información mediante el lenguaje.

2. ¿Qué es el aprendizaje social? ¿Qué es la inteligencia social?.

El aprendizaje social comprende la adquisición de conducta como resultado de la interacción, bien directamente con otros o con cambios que otros hayan hecho en el entorno. Conlleva procesos tales como la mejora local y la imitación. La inteligencia social (que yo no he estudiado) supone la capacidad de los organismos de navegar adaptativamente por sus entornos sociales. Conlleva procesos tales como leer las intenciones de otros, asumir el punto de vista de otros, etc.

3. ¿Cuál es el peso de los patrones innatos en nuestras conductas?.

No me gusta usar el término “innato” porque significa cosas distintas para distintas personas. Puede hablarse, por ejemplo, de conductas que están presentes en el nacimiento, conductas que son constantes durante el ciclo vital o conductas que tienen gran heredabilidad, y todo el mundo sabe lo que se quiere decir. Pero cuando se usa el término “innato” se puede estar hablando de algo o completamente diferente de lo que el oyente infiere. Obviamente, los humanos tenemos algunas conductas altamente heredables, presentes en el nacimiento, etc. Cuán importantes sean depende de lo que le interese a uno.

4. ¿Cómo aprendemos?.

Aprendemos como lo lo hacen los animales, de nuestra experiencia de interacciones con el medio, tanto físico como social. Sin embargo, los humanos tenemos además una capacidad para el lenguaje que incrementa inmensamente nuestra capacidad de almacenar, transmitir y organizar información. Por consiguiente podemos enseñar de maneras que otros animales no pueden y somos capaces de lo que algunos etólogos cognitivos han llamado “la relación maestro-aprendiz”, y podemos ejecutar en nuestras cabezas escenarios imaginarios y usarlos para modificar nuestra conducta. Si algún animal puede hacer tales cosas del modo en que los humanos lo hacemos es una cuestión completamente abierta.

5. Entre la hipótesis social y la ecológica, ¿qué explicación cree usted más apropiada para dar cuenta del espectacular desarrollo del cerebro en los primates, especialmente los homínidos?.

Creo que no tenemos ni idea. La relación alométrica entre la complejidad de la vida social de una especie y el tamaño del cerebro no es tan grande como para descartar otras posibilidades. Personalmente, soy partidario de la idea de que el desarrollo del lenguaje y el potencial que abrió tanto para la comunicación de información sobre el entorno (tanto social como físico) como para nuestra capacidad de manipular representaciones (tiendo a pensar en el pensamiento como lenguaje sin vocalización) podría haber sido una fuerza impulsora muy importante en el continuo desarrollo de la capacidad mental.

6. ¿Cómo se comunican entre sí los animales? ¿Cuáles son sus señales? ¿Cuáles son sus engaños?.

Los mecanismos de comunicación animal están bien estudiados, así que no hay gran necesidad de revisar aquí ese material. Sin embargo creo que vale la pena mencionar que, mientras se ha prestado mucha atención al papel de las señales en la comunicación animal, el papel de los indicios en la comunicación dentro de una especie ha sido en gran medida ignorado. En el aprendizaje social (el campo en el que he trabajado durante los últimos cuarenta años) es de gran importancia la información que es simple subproducto de una actividad en curso (por ejemplo la presencia física de un animal en un lugar donde hay alimento, o los sonidos que hace un animal que extrae del suelo un tubérculo o mastica un fruto), más bien que la información contenida en señales que han evolucionado como tales. Esta distinción puede ser relevante para el “engaño” animal porque el engaño parecería más difícil cuando la información está contenida en indicios que cuando está contenida en señales. Tal vez esta desigualdad es una de las razones por las que el aprendizaje social parece fundarse en indicios más frecuentemente que en señales.

7. ¿Qué nivel de intencionalidad, de consciencia y de autoconsciencia atribuiría usted a otras especies?.

No tengo problemas en atribuir intencionalidad a los animales, aun a animales con sistemas nerviosos bastante simples, porque creo que la intencionalidad se ha operacionalizado suficientemente bien para permitir la inferencia de que las acciones de un animal tienen el objetivo de producir resultados específicos. No siento lo mismo sobre la consciencia y la autoconsciencia en animales no humanos porque no conozco ningún modo convincente de hacerlas observables. En suma, soy creyente en la intencionalidad en no humanos, pero agnóstico respecto a la consciencia de los animales o su ausencia. Me uno a H. S. Jennings (1906, La conducta de los organismos inferiores, penúltimo capítulo) para preguntarme si la “cuestión de la consciencia animal” es una que la ciencia pueda responder.

8. ¿Podría contarnos algo sobre su trabajo de laboratorio?.

He pasado gran parte de mi carrera científica estudiando los procesos de aprendizaje social en animales. Soy básicamente un positivista lógico influído por el positivismo lógico de Carl Hempel y el trabajo de John R. Platt (Science, 1964) sobre la inferencia fuerte. Mi trabajo de laboratorio refleja estas influencias filosóficas. Mi objetivo ha sido plantear cuestiones simples que surjan de hipótesis formuladas claramente, usar diseños experimentales directos y análisis estadísticos transparentes, proceder paso a paso, experimento a experimento, replicando frecuentemente efectos importantes de manera que sienta confianza en los efectos que estudio.

9. ¿En qué trabaja ahora? ¿Cuál es su máximo reto intelectual? ¿Cuál el misterio que soñaría con desvelar?.

Ahora estoy oficialmente retirado y mi laboratorio está cerrado, pero mi último proyecto de investigación importante (revisado en un capítulo en el próximo número de Advances in the Study of Behavior) consistía en usar el aprendizaje social sobre los alimentos en ratas noruegas como un sistema empírico en el cual poner a prueba numerosas predicciones de modelos formales de aprendizaje social acerca de: (1) las circunstancias en las que los animales deberían incrementar su confianza en el aprendizaje social a expensas del aprendizaje individual y (2) las características de los individuos de los que se debería aprender. En general, hallamos que nuestros datos apoyaban las predicciones teóricas sobre las circunstancias en las que los animales deberían confiar en el aprendizaje social, pero no las predicciones sobre a quién deberían copiar.

Si pudiera saber si la cultura humana y la tradición animal son homólogas o análogas sería ciertamente muy feliz.


 

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