| Combate
naval de Angamos (08 de Octubre de 1879).
Antecedentes
El monitor peruano Huáscar se encontraba en su 5ª
expedición sobre las costas chilenas junto con la
corbeta Unión, en un convoy al mando del contraalmirante
Miguel Grau Seminario. Ambos buques fueron vistos al sur
de Huasco el 4 de octubre en la mañana y la noticia
llegó a Antofagasta y a Santiago de Chile por telégrafo.
El 6 de octubre, la red telegráfica chilena informó
que los buques peruanos estaban en Chañaral y navegaban
al norte. Los buques peruanos avistaron luces en la noche
del 7 de octubre en Antofagasta y el Huáscar ingresó
al puerto a la 1, pero al no encontrar ningún buque
chileno, se retiró a las 2 y se reunió con
la Unión en punta Tetas, al norte de Antofagasta,
a las 3:15.
La
caza del Huáscar
El 20 de septiembre había zarpado desde Valparaíso
un convoy de tropas de 2.740 hombres en los transportes
Matías Cousiño, Toltén, Huanay, Paquete
de Maule, Santa Lucía y Limarí, escoltado
por el blindado Cochrane, la corbeta O'Higgins y los transportes
artillados Amazonas y Loa. Todos estos buques habían
sido reparados recientemente. El convoy arribó a
Antofagasta el 25 y desembarcó a partir del 26, mientras
ese día llegó el Cochrane a Mejillones para
proteger al blindado Blanco Encalada, que estaba en mantenimiento
en ese puerto, a diferencia de los demás buques chilenos
que lo hicieron en Valparaíso. En el Amazonas viajaba
el Capitán de Navío Galvarino Riveros Cárdenas,
recién nombrado Comandante en Jefe de la Escuadra
de Chile. El Comandante Riveros había recibido instrucciones
del gobierno el 17 de septiembre, firmadas por el Ministro
del Interior Domingo Santa María, sobre incursionar
de inmediato sobre Arica en un período de doce días,
y apoyar, luego, la invasión del territorio peruano.
En
la noche del 26 de septiembre hubo una junta de guerra en
Antofagasta presidida por Rafael Sotomayor, Ministro de
Guerra y Marina en campaña. En la junta se concluyó
que era posible efectuar una expedición del ejército
en territorio peruano con toda la escuadra escoltando el
convoy. Se formaron dos divisiones: la 1ª División,
al mando del propio Riveros y conformada por los buques
Blanco Encalada, Covadonga y Matías Cousiño;
y la 2ª División, al mando del Capitán
de Fragata Juan José Latorre Benavente, conformada
por el Cochrane, O'Higgins y Loa. Latorre había sido
nombrado, días atrás, comandante del Cochrane
y su división estaba conformada por los buques más
rápidos.
El
28 de septiembre, el Comandante Riveros asumió el
mando del Blanco Encalada, al mismo tiempo que renunciaba
el Capitán de Navío Juan Esteban López,
su comandante desde antes de la guerra. Ese mismo día,
zarpaba de Mejillones el transporte artillado Amazonas,
al mando del Capitán de Fragata Manuel Thomson, para
ir a Panamá a dar caza al transporte peruano Oroya,
del que se sabía navegaba a Panamá a recoger
un cargamento de armas, razón por la cual el capitán
Thomson no estuvo en la caza del Huáscar. La noticia
recibida el 30, era que sólo el Huáscar estaba
en Arica.
El
miércoles 1 de octubre, la escuadra Chilena se reunió
en Mejillones y el Comandante Riveros realizó un
Consejo de guerra, en donde se acordó que la escuadra
zarparía el 2 de octubre a las 1.20, navegaría
lejos de la costa y se situaría a 50 millas de Arica.
En este punto, se prepararían las lanchas a vapor
de los blindados, armadas con torpedos de botalón
y la escuadra navegaría detrás de ellos hasta
llegar a 6 millas del puerto, mientras las lanchas intentarían
torpedear, protegidas por la noche, a los buques peruanos.
Si el ataque tuviera éxito, la escuadra atacaría
los buques que quedasen y las baterías de tierra.
Si el ataque fracasara, los blindados atacarían al
Huáscar o cualquier otro buque de guerra y el resto,
atacaría las baterías. Si no hubiera ningún
buque, se debería mandar a la 2ª División
junto con el Matías Cousiño a recorrer los
puertos peruanos hasta el Callao a buscar al Huáscar,
mientras el Blanco Encalada y la Covadonga regresarían
a Antofagasta.
La
escuadra zarpó el 2 de octubre como estaba acordado.
El 3 se les unió el Loa, que trajo la noticia desde
Tocopilla de que el Huáscar y la Unión habían
salido de Arica llevando tropas a Iquique y luego, supuestamente
al sur, pero Riveros decidió seguir con su plan.
Se planeó que las lanchas atacaran la madrugada del
4, pero un accidente en la maniobra del Blanco Encalada,
retardó el ataque un día. A las 15.30 del
día 4 se inicia la aproximación a Arica, con
el Loa remolcando a las lanchas para el ataque, planeado
a las 2.00 del día 5, pero se largó a las
lanchas a las 3.00 y se calculó mal la distancia;
las lanchas no llegaron y Riveros ordenó el regreso
de las lanchas a las 5.00. Se reconoció el puerto
y de unos pescadores se obtuvo la noticia de que el Huáscar
y la Unión estaban en el sur. A las 8.00 se realizó
un nuevo Consejo de guerra a bordo del Blanco, determinándose
que la 2ª División navegase directo a Mejillones,
fuera de la costa y con escala en Tocopilla, mientras la
1ª División debía regresar a Arica a
las 18.00 e intentar torpedear a la cañonera Pilcomayo.
A
las 9.30 del 5 de octubre, zarpó de Arica la cañonera
peruana Pilcomayo por órdenes del Presidente Mariano
Ignacio Prado para reconocer a la escuadra chilena, lo que
realizó a las 10 horas. A las 9.50, se separó
del convoy chileno la cañonera Covadonga y luego
la corbeta O'Higgins. Se desató un combate entre
la Pilcomayo y la O'Higgins a 6 millas de Arica, entre las
10.30 y 11.30, en el cual la Pilcomayo disparó 21
tiros y la O'Higgins respondió con 16 tiros. Riveros
desistió de intentar torpedear a la Pilcomayo por
la poca confianza en el poder efectivo de los torpedos de
botalón y su división viajó directo
a Mejillones.
En
la noche del 6 de octubre, arribó a Mejillones la
2ª División de Latorre, y a las 9.40 del día
7, arribó la 1ª División de Riveros.
Ahí se estableció un plan en el cual la 1ª
División debía recorrer la costa y la 2ª
División debía andar detrás de ella
y a 20 millas de la costa. A las 19.00 del día 7,
el ministro Sotomayor mandó un telegrama a Latorre,
pues pensaba que Riveros ya estaba navegando a Antofagasta,
de cruzar frente a Mejillones a distancia de 50 millas de
la costa y dirigirse en seguida a cruzar entre Iquique y
Arica. Se reunió un Consejo y Riveros ordenó
a Latorre reducir la distancia de 20 a 15 millas. Después
de la reunión, la 1ª División zarpó
de Mejillones a las 10.00 con la misión de patrullar
la ensenada de Antofagasta y se entabló una conversación
telegráfica entre Sotomayor y Latorre, decidiéndose
que la 2ª División no se alejara más
de 20 millas de Mejillones y que después se establecería
en cabo Paquica, 10 millas al norte de Tocopilla, a esperar
el paso de los buques peruanos hasta la noche del 10, tras
lo cual viajaría al norte, llegando a Iquique el
amanecer del 11 y el 12 en Arica, mientras el Blanco Encalada
debía continuar viaje a Valparaíso.
Se tenía la seguridad de que la 1ª División
naval perseguiría los buques peruanos que se dirigían
al norte y serían interceptados por la 2ª División
naval.
Al
amanecer del miércoles 8 de octubre, las naves de
guerra peruanas navegaban con rumbo Norte. A las 3:30, se
avistan mutuamente en rumbos opuestos, los buques peruanos
' Huáscar y BAP Unión, al mando del contralmirante
Grau, con la 1ª División naval chilena (Blanco
Encalada, Covadonga y Matías Cousiño), al
mando del capitán Riveros, que trataban de cerrarles
el paso al norte. Identificados los humos por los vigías
del Huáscar, Grau ordenó las maniobras evasivas,
poniendo proa al oeste y luego, ordenó sucesivamente
poner proa al sudoeste y al norte. La BAP Unión botaba,
a próposito, gran cantidad de humo, por lo que el
Blanco y la Covadonga empezaron a seguirlo, dando tiempo
al Huáscar de desplazarse al norte. Recién
a las 5:40, Grau identificó a los buques que lo perseguían:
el blindado Blanco Encalada, la goleta Covadonga y el carbonero
Matías Cousiño y al notar que la distancia,
que era de 6 millas, se mantenía o aumentaba, ordenó
reducir la velocidad a unos 9 nudos mientras la división
de Riveros navegaba entre 7,5 y 9 nudos.
A
las 7:15, los buques peruanos divisaron otros tres humos
hacia el noroeste, en la misma dirección hacia donde
navegaba la formación peruana: era la 2ª División
naval chilena, a una distancia de 22 millas, conformada
por el blindado Cochrane, la corbeta O'Higgins y el transporte
artillado Loa. Grau ordenó, a las 8.30, aumentar
la velocidad, llegando a 10,75 nudos y poner proa al noreste,
pero el Cochrane llegó a 12 nudos. Los buques peruanos
tenían el paso al este cerrado por la costa, el Noroeste,
por la División Latorre y al Sur por la División
Riveros, no quedándoles otra opción que forzar
rumbo al norte. Comprendiendo que la única posibilidad
de escape estaba del lado de la corbeta Unión, mucho
más rápida, Grau ordenó que aprovechara
su mayor andar y se dirigiese a Arica donde fondearía
hasta la madrugada del 9. Ante el escape de la Unión,
los buques chilenos O'Higgins y Loa inician su persecución,
dada la baja velocidad del O'Higgins este se fue quedando
atrás, ordenando al Loa seguir a la corbeta. Este,
el Loa, logró en cuatro ocasiones ponerse al costado
de la Unión5 y rompiendo fuego sobre esta con la
esperanza de que se detuviera a responder y así darle
la oportunidad de acortar distancia a la O'Higgins, mas
dada la amplia distancia que separaba a estos dos buques
de la O'Higgins, el comandante del Loa, Javier Molina, suspendió
la persecución hasta esperar las indicaciones del
comandante de la corbeta chilena, quien a las 19:00 desestimaría
la persecución al ver que la distancia que les llevaba
la Unión no lograrían acortarla permitiéndole
así huir a la Unión gracias a su mayor velocidad.
El
capitán Aurelio García y García solicitó
someterse a investigación por su actuación
en Angamos el 14 de octubre de 1879 para dejar claro su
honor. El 30 de julio de 1880 se promulga la resolución
suprema que lo absuelve de toda responsabilidad.
Desarrollo
del combate
A las 9:40,9 el monitor Huáscar abrió fuego
disparando una andanada de su artillería principal
contra el Cochrane a una distancia de mil metros. La andanada
no fue contestada por el Cochrane, que continuó acercándose,
al igual que el Blanco Encalada y la Covadonga. Un tiro
de la siguiente andanada del Huáscar rebota en el
mar e impacta en la amura de estribor del Cochrane, por
encima de la faja blindada, penetrando en la cocina, causando
destrozos, cayendo finalmente sobre la cubierta sin estallar.
A las 9:48, a una distancia de 200 metros, el Cochrane abre
fuegos con sus cañones de proa y centro de estribor.
Uno de estos disparos impactó en el castillo del
Huáscar arrojando el mascarón de proa al mar.
Otro tiro del Huáscar impactó en la batería
de estribor del Cochrane con ángulo de 30° produciendo
una abolladura de 3 pulgadas en el blindaje.
A las 9:50 se producen los tiros más certeros del
Cochrane. Una granada perforó el costado de babor,
sobre la línea de flotación, explotando y
dejando fuera de combate a 12 hombres los cuales operaban
los manubrios para ronzar la torre de artillería.
Otra granada perforó el blindaje sobre la línea
de flotación en el mismo costado rompiendo el guardín
de babor de la rueda de timón combate. Sin gobierno,
el Huáscar vira a estribor. Después de 5 a
10 minutos, se restablece el gobierno mediante el sistema
de emergencia, que estaba en la popa debajo de la cámara
del comandante. Una decena de hombres acciona la caña
del timón mediante aparejos, recibiendo órdenes
por mensajeros.
A
las 10:00, una granada impactó la esquina superior
derecha de la torre de mando, atravesó su blindaje
y explotó, matando al contraalmirante Grau y por
la onda expansiva, al teniente 1° Diego Ferré,
quien estaba comunicándose con Grau a través
del enjaretado en el piso de la torre. Muerto el comandante
de la nave peruana, asumió el mando el segundo comandante,
el capitán de corbeta Elías Aguirre Romero,
que estaba en la torre giratoria de artillería. El
Huáscar reasumió rumbo al noreste y el Cochrane
se mantuvo por la aleta de babor.
A
las 10:10, Latorre observó que el pabellón
del Huáscar estaba sobre cubierta y ordenó
suspender el fuego, pensando que la nave se rendía.11
Sin embargo, el monitor mantuvo su andar y a los pocos minutos
un oficial no identificado la volvió a izar, pero
que posteriormente los oficiales del buque chileno creyeron
reconocer al Teniente Enrique Palacios, cuando éste
cayó prisionero, mortalmente herido.
A
las 10:15 se reanuda el combate, Latorre ordena abrir fuego.
A las 10:22, el Blanco Encalada y la Covadonga habían
acortado distancias hasta los 200 m por la aleta de estribor
del blindado peruano y abrieron fuego. El Huáscar
quedó de esta manera encerrado entre los dos barcos
chilenos.
Elías Aguirre dirigió sus fuegos contra el
Blanco Encalada e intentó embestirlo con el espolón,
pero el blindado chileno esquivó el golpe. En ese
momento, una granada disparada por el Blanco Encalada perfora
la torre de artillería, por la izquierda de la porta
del cañón de la derecha, explotando en el
interior y matando a casi todos los sirvientes de las dos
piezas de artillería. En esa acción fue herido
el capitán de fragata graduado Manuel Melitón
Carvajal Ambulodegui, que fue llevado al departamento de
máquinas para atenderlo. El cañón derecho
quedó inhabilitado porque la explosión averió
el compresor y la sobremuñera derechos. Se llevó
dotaciones de relevo, inexpertas, para continuar el fuego
solo con el cañón de 254mm de estribor.
Una
granada del Cochrane perforó la popa del Huáscar,
atravesó la cámara de oficiales, la cámara
del comandante, dañó la estación de
gobierno de emergencia, matando a toda la gente que gobernaba
los aparejos, y llegó al departamento drogas, produciendo
grandes destrozos e inhabilitándola como enfermería.
Cuando se perdió el control de gobierno, el Huáscar
empezó a dar un amplio círculo de giro hacia
estribor. Latorre intentó aprovechar esto para espolonear
el monitor, pero el Huáscar pasó libre por
la proa del Cochrane a las 10:25. El Blanco Encalada también
viró a estribor que lo llevó a colocarse en
la proyección del círculo de giro del Huáscar
y a las 10:29, pasó libre a 23 m por la popa del
Huáscar, aprovechando para dispararle una andanada,
pero quedando entre el Cochrane y el Huáscar. Esta
acción obligó al Cochrane, que estaba a 200
m por la aleta de babor del Huáscar, a girar en redondo
a babor para evitar una colisión contra el Blanco
Encalada, llegando a distanciarse a 1.200 m del Huáscar.
El Blanco Encalada también quiso evitar la colisión
y giró a estribor.
Elías
Aguirre recuperó el gobierno del Huáscar mediante
el sistema de emergencia y enrumbó hacia el Cochrane
para espolonearlo: Latorre también decide espolonear
al Huáscar, pero el blindado peruano cae a babor
y su popa pasa a 5 m por la proa del Cochrane a las 10:37.
Durante estas acciones, los tiros no cesaron en ambas partes,
pero el Huáscar tenía limitada respuesta porque
solo le quedaba un cañón en la torre artillera.
El continuo intercambio de disparo generó graves
daños y bajas abordo del Huáscar.
A
las 10:40, los dos blindados chilenos están por la
aleta de babor del Huáscar. Una granada perforó
la torre de artillería y explotó hiriendo
mortalmente a sus operadores, incluido el comandante Aguirre.
Muchos tiros perforaron la chimenea, desprendiendo hollín
y humo, que entró al departamento de calderas, impidiendo
leer los manómetros y niveles de agua. En una de
las calderas, el agua bajó mucho de nivel y se quemaron
todos sus tubos, produciendo un gran escape de vapor. Paralelamente,
los fusileros colocados en las tres cofas de los blindados
chilenos, mataron a 3 de los 4 operadores de la ametralladora
Gatling del Huáscar y el último cayó
a cubierta. Varias granadas perforaron el blindaje del departamento
de máquinas y, al estallar, mataron a varias personas
en el pasadizo de máquinas e hiriendo a otras, como
al cirujano mayor Santiago Távara y a John Griffiths,
comandante del velero chileno apresado Coquimbo.
Herido
el capitán de fragata Melitón Carvajal y muerto
el Teniente Primero José Melitón Rodríguez
Pérez, el mando del "Huáscar" recayó
en el joven Teniente Primero Pedro Gárezon Thomas,
quien asumió el control de la nave a las 10:48, cuando
ésta se encontraba ingobernable y totalmente averiada.
Nuevos incendios se desataron a bordo, a proa y en la torre,
con una caldera inutilizada, con parte de la tripulación
muerta o herida y con solo cuatro oficiales de guerra a
bordo, el teniente Gárezon convocó a los tenientes
segundos Fermín Díez Canseco y Gervasio Santillana
y al alférez de fragata Ricardo Herrera, con quienes
decidió hundir la nave antes que entregarla rendida.
A las 10:54 El alférez Herrera da la orden al 1°
maquinista de la nave, Samuel Mac Mahon, de abrir las válvulas
para que inundase la sala de máquinas y el resto
del buque. Mac Mahon evacúa a los heridos del pañol
de máquinas, detiene las máquinas y abre las
válvulas.
Informes
de Oficiales chilenos, participantes del Combate, señalan
que a las 10:55 parte de la tripulación del Huáscar
arría la bandera en muestra de rendición.,
además de que sobre el puente, del monitor, se veía
a varios tripulantes agitando pañuelos blancos. Sin
embargo el informe oficial peruano del Tnte.1ro Pedro Garezon,
que quedo finalmente al mando del Huascar, indica la rotura
de la cadena que sostenía el pico de la bandera peruana.
Mientras desde los blindados chilenos se observa que el
buque peruano disminuye su avance y se preparan las embarcaciones
para abordarlo y capturarlo; el Cochrane estaba a 15 m por
la aleta de estribor y el Blanco por la aleta de babor.
Frente a esta situación tripulantes del Huáscar
se arrojaron por las bordas de la nave, los que posteriormente
serían rescatados por orden del Capitán del
Blanco Encalada. A las 11.08 el Huáscar se detiene
y a las 11:10 es abordado por los marinos chilenos, la dotación
de 24 marinos toman el monitor e inmediatamente conminaron
por la fuerza a los maquinistas a cerrar las válvulas.
En esos momentos, el Huáscar tenía 1,2 m de
agua en la sentina. La marinería chilena se empeñó
en apagar los múltiples incendios que había
a bordo del monitor, mientras que la tripulación
peruana era trasbordada a los buques chilenos en calidad
de prisioneros de guerra.
En
el combate, el Cochrane tuvo 10 heridos, uno de los cuales
murió luego. El Huáscar tuvo en el combate
33 muertos, 24 heridos graves, 3 heridos leves y 144 ilesos,
todos hechos prisioneros. Después del combate murieron
8 más, entre los que estaba el teniente Palacios.
El Cochrane disparó 45 granadas Palliser de 250 libras,
12 granadas de 20 libras, 16 proyectiles de 7 libras, 560
tiros de la Ametralladora Nordenfelt y mil tiros de rifle.
El
Blanco Encalada disparó 31 granadas Palliser de 250
libras, 6 granadas de 20 libras, 4 proyectiles de 9 libras,
2 proyectiles de 7 libras, 350 tiros de Ametralladora Nordenfelt
y mil tiros de rifle. La Covadonga realizó algunos
disparos. El Huáscar disparó 40 granadas Palliser
de 300 libras y unos 6 con sus cañones menores, además
de varios tiros de rifle y de ametralladora Gatling. La
historiografía peruana siempre había considerado
que el Huáscar nunca había tenido granadas
Palliser, pues se pensaban que eran las únicas capaces
de perforar el blindaje de los buques chilenos, pero el
estado general al 31 de julio registra la existencia de
145 granadas Palliser a bordo del Huáscar. En el
combate, el Huáscar recibió 24 proyectiles,
16 de ellos eran Palliser, que dañaron un cañón
de 300 libras, destrozó el cañón de
12 libras e hizo perder el gobierno del buque en 3 ocasiones,
entre otros daños. El Cochrane recibió 3 proyectiles
Palliser que no le produjeron daños materiales.
Epílogo
Tras la captura del Huáscar, el teniente Pedro Gárezon
pidió a Simpson, el teniente chileno del Cochrane,
poder buscar el cadáver del almirante Grau el cual
no había sido encontrado aun. La búsqueda
del cadáver de Grau se prolongó hasta las
17:00. El hallazgo lo hizo el propio Gárezon entre
los restos destruidos de la torre de mando:
...
un trozo de pierna blanca y velluda, solo desde la mitad
de la pantorrilla al pie, el que estaba calzado con botín
de cuero; y la capellada del botín había desaparecido
como si se la hubiese cortado cuidadosamente con una cuchilla
muy fina sin dañarse la suela ni las uñas
de los dedos, que estaban completamente desnudos.
Una
vez controlados los incendios abordo del Huáscar,
Riveros nombra al capitán de corbeta Peña
comandante accidental del Huáscar al mando del cual
llegó a Mejillones, escoltado por el Matías
Cousiño y los dos blindados, a las 15:00 del mismo
8 de octubre. Ese mismo día, al iniciarse el combate,
se había ordenado al transporte artillado Copiapó,
navegar desde Antofagasta hasta Mejillones llevando cirujanos
y otros elementos de auxilio.
La muerte del Almirante Grau fue muy sentida en la Escuadra
Chilena, como lo testifica el parte pasado por el comandante
Galvarino Riveros:
...La
muerte del contraalmirante peruano, don Miguel Grau, ha
sido, señor comandante general, muy sentida en esta
Escuadra, cuyos jefes y oficiales hacían amplia justicia
al patriotismo y al valor de aquel notable marino.
Al
día siguiente se celebraron las honras fúnebres
en honor de los muertos del monitor Huáscar, asistiendo
el Ministro de la Guerra Rafael Sotomayor, el General en
Jefe Erasmo Escala, el Jefe de Estado Mayor Emilio Sotomayor,
el Comandante en Jefe de la Escuadra Galvarino Riveros Cárdenas,
los comandantes de los buques de la Escuadra y altas personalidades.
Formaron los Batallones Chacabuco y Zapadores al mando de
sus respectivos Comandantes. Las tropas del batallón
Chacabuco rindieron los honores de Ordenanza al Almirante
Grau y a cada uno de los oficiales y tripulantes fallecidos
en el combate.
Al
Huáscar se le hicieron reparaciones temporales y
el día 10 navegó a Antofagasta. El Huáscar
llegó a Valparaíso el 20 de octubre, previa
escala en Chañaral, Caldera, Huasco y Coquimbo.
Desde el 9 de octubre, el gobierno chileno planteó
un canje de prisioneros, entre los peruanos del Huáscar
por los chilenos de la corbeta Esmeralda y el transporte
Rímac. La iniciativa fue recogida por el encargado
de negocios de Gran Bretaña en Chile, quien escribió
a su colega en el Perú y este retransmitió
su interés al Ministro de Relaciones Exteriores peruano.
Se firmó en Lima, el 23 de noviembre de 1879, el
canje propuesto, pero ese día, los prisioneros de
la Esmeralda zarparon de Iquique a Valparaíso, por
lo que el protocolo no entró en vigor. Se firmó
un nuevo protocolo el 8 de diciembre, esta vez, intercambiando
los prisioneros peruanos del Huáscar y de la Pilcomayo
por los del Rímac, cumpliéndose esta vez.
La
captura del monitor Huáscar, junto con la muerte
del almirante Miguel Grau Seminario, le dio a Chile el dominio
del mar y la libertad de acción para sus posteriores
operaciones terrestres. Al mismo tiempo, evitó que
los aliados pudieran efectuar concentraciones de sus ejércitos
en el sur del Perú. El 31 de octubre, el gobierno
chileno ascendió a Galvarino Riveros a la clase de
contraalmirante y a Juan José Latorre a capitán
de navío graduado.
En
el Perú, por decreto promulgado el 27 de octubre
de 1879 se resolvió tributar honras fúnebres
de Presidente de la República al contraalmirante
Miguel Grau y se declaró duelo en todo el país
el 29 de octubre. El 28 de octubre se promulgó otra
que en uno de sus artículos especifica que el buque
más poderoso de la Marina de Guerra del Perú
debe llevar el nombre de Almirante Grau. El 8 de octubre
se recuerda en el Perú tanto el combate de Angamos
de 1879 como la creación de la Marina de Guerra del
Perú en 1821 y es feriado nacional.
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