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El gasto mundial en educación se concentra en un número reducido de países.

El presupuesto de educación de un solo país como Alemania, Francia, Italia o el Reino Unido, supera con creces el gasto en educación de la totalidad de los países que componen la región del África Subsahariana, según un informe publicado recientemente por el Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU).

 

 
 

En el Compendio Mundial de la Educación 2010 se presentan las últimas estadísticas de educación correspondientes a más de 200 países, desde la enseñanza primaria hasta la superior. La edición del presente año se centra en la financiación de los sistemas educativos y proporciona una serie de indicadores que permiten comparar la composición del gasto en educación no sólo entre los diferentes países, sino también entre los distintos niveles de enseñanza.


El gasto público en educación de los países del África Subsahariana solamente representa 2,4% de los recursos públicos mundiales dedicados a los sistemas educativos.


Sin embargo, el Compendio muestra que en esos países vive 15% aproximadamente de la población mundial en edad escolar. En cambio, en los Estados Unidos, un país donde vive apenas 4% del total de los niños y jóvenes del mundo, el presupuesto dedicado al sector de la educación representa 28% del gasto mundial en este sector. Este elevado porcentaje se debe al gran número de alumnos que cursan estudios universitarios en este país y al costo relativamente elevado de dichos estudios.


De hecho, Estados Unidos es el país del mundo que más invierte en el sector de la educación. Según el Compendio, su presupuesto público de educación llega casi a igualar la suma de los presupuestos de todos los gobiernos de seis regiones del mundo: el África Subsahariana, América Latina y el Caribe, Asia Central, Asia Meridional y Occidental, los Estados Árabes, y Europa Central y Oriental.


Después de la región de América del Norte y Europa Occidental, que ocupa el primer puesto, Asia Oriental y el Pacífico es la región del mundo donde el porcentaje del gasto público dedicado a la educación alcanza un cifra más elevada: un 18% . Los gobiernos de Asia Oriental y el Pacífico están invirtiendo en la educación menos de lo que corresponde al peso de la región en la riqueza mundial (28%) y a la importancia de su población escolar a nivel internacional (29%).


En Asia Meridional y Occidental la situación es radicalmente diferente, ya que en esta región sólo se gasta 7% de los recursos públicos mundiales dedicados a la educación, mientras que los niños y jóvenes en edad escolar representan 28% de este segmento de la población mundial.


El panorama que ofrece América Latina y el Caribe es más equilibrado, ya que el gasto público en educación de esta región representa entre 8% y 9% del gasto mundial, una
proporción sensiblemente igual a la de la importancia de su población en edad escolar y su riqueza a nivel mundial.


El gasto público no es la única fuente de financiación de la educación, aunque sí la más importante. No obstante, en muchos países –sobre todo en los menos adelantados– los gobiernos transfieren a las familias de los alumnos, o a sus comunidades de origen, la carga de diversos costos conexos con la escolarización, por ejemplo abono de los derechos de matrícula, pago de los libros de texto y uniformes, contribución a la remuneración de los maestros y financiación de las asociaciones de padres y docentes.


Estos pagos de las familias y comunidades se deben tener en cuenta para evaluar cuánto invierten las sociedades en la educación.


“En los debates sobre políticas educativas la cuestión de la financiación privada se suele ver con malos ojos, pero es necesario efectuar distinciones en función del nivel de enseñanza de que se trate”, dice Hendrik Van Der Pol, director del IEU. “Muchos países, tanto ricos como pobres, se han apoyado en la financiación privada y las asociaciones con el sector privado para ampliar la enseñanza universitaria. El problema estriba en permitir que los estudiantes más desfavorecidos tengan acceso a este tipo de educación mediante el establecimiento de dispositivos como la concesión de becas o préstamos sin interés”.


“La problemática es muy distinta en lo que respecta a la enseñanza primaria y la secundaria, donde surgen problemas graves en materia de equidad”, dice Van Der Pol. “Cabe preguntarse si los gobiernos han de hacer pesar sobre las familias, individualmente, la carga que supone hacer efectivo el ejercicio del derecho humano a una educación básica de calidad decorosa”.


La India es un caso notable a este respecto. Las familias abonan más de la cuarta parte (28%) de los costos que supone la escolarización de sus hijos en la enseñanza primaria y secundaria. La importancia de ese gasto representa un verdadero obstáculo para el acceso a la educación de los niños de hogares pobres. Al mismo tiempo, cabe señalar que las familias sólo sufragan 14% de los costos de la enseñanza universitaria, que por regla general suele beneficiar a estudiantes procedentes de las capas sociales más acomodadas.


Según los datos disponibles, los gastos más elevados de las familias en educación se registran en Nicaragua, donde los padres sufragan la mitad de los costos de la enseñanza primaria y secundaria. También se señalan altos porcentajes de gasto familiar en Chile (31%), Indonesia (25%) y la República Democrática Popular Lao (21%).


“Evidentemente, es necesario disponer de más datos”, dice Van Der Pol. “Hasta la fecha, solamente unos 60 países pueden suministrar información fiable sobre el gasto familiar en educación. Si no contamos con más datos, seguiremos subestimando la enorme carga que supone para las familias el enviar a sus hijos a la escuela”.

 

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