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INTRODUCCIÓN
Entre
los 3 y 6 años, los niños experimentan un
desarrollo extraordinario de sus habilidades y motivaciones
para pensar acerca de lo que hacen, predecir el resultado
de sus acciones, el lenguaje y recordar sus experiencias
mostrando que las vivencias que adquieren en el preescolar
son significativas para su crecimiento integral.
El
presente trabajo ha tomado en cuenta antecedentes de estudios
referentes a la importancia que tiene la educación
preescolar en el auge psico-social de los niños,
así como la trascendencia que tiene dicha educación
para sus años futuros como estudiante regular.
En el mismo se destaca la opinión de una serie
de autores conocedores de la materia , con los que se
quiso complementar la información referente a la
parte psicológica y pedagógica del problema
planteado.
De
esta forma se espera que toda la información recopilada
para desarrollar esta investigación sea satisfactoria
y con ella se cumplan los objetivos señalados.
CAPÍTULO 1
EL
PROBLEMA
Planteamiento del Problema:
Actualmente
se ha notado una seria desmejora en lo que tiene que ver
con la incursión del infante al campo educativo,
específicamente se habla de la preparación
que el niño está recibiendo en el nivel
de Preescolar. Cuando se menciona una desmejora se quiere
hacer resaltar el hecho de que el rendimiento académico
que se encuentra en niveles superiores como el básico
y el diversificado son sumamente bajos, pero eso no es
lo más grave, lo que resulta preocupante es que
las relaciones interpersonales y el acoplamiento de los
niños a nuevos grupos sociales distintos del hogar
está cada vez más distorsionado. Esto se
traduce en mal comportamiento o problemas de adaptación
al medio; tanto educativo como social.
Entre
las posibles causas de este problema se debe destacar
una deficiencia en lo referente al material y herramientas
actualizadas acordes con las necesidades de los maestros
y los niños que lo requieren como apoyo en el aula
de clases. A esto se le suma la poca colaboración
de los padres quienes creen que el maestro es el que lo
debe hacer todo y no se encargan de complementar esta
formación en sus hogares negándole al niño
la oportunidad de explorar sus talentos y satisfacer sus
dudas y necesidades.
Toda
esta situación acarrea una serie de conflictos
que traen como consecuencia un desnivel y mucha dificultad
en los niños para lograr un óptimo avance
en su desarrollo psicosocial, ya que el preescolar es
el inicio de una etapa en la que es necesario que se inculquen
enseñanzas que le sirvan para su futuro tanto educativo
como personal, y si esto se ve opacado con una educación
mediocre es indudable que a medida que va avanzando y
creciendo su vida también lo será.
De
persistir esta situación lamentablemente lo que
se conseguirá es que estos niños se llenen
de dudas y confusiones que los llevarán a cometer
muchos errores en sus vidas futuras y tomarán decisiones
equivocadas en las que los valores familiares, educativos
y sociales se verán afectados negativamente convirtiéndolos
en adultos frustrados.
Definitivamente
éste es un problema que es urgente resolver y lo
más idóneo sería atacarlo de raíz,
es decir, desde el mismo momento en que el niño
es inscrito en el preescolar. En primer lugar, es imprescindible
que la comunicación y ayuda de padres y maestros
sea unida y cooperativa para que el niño encuentre
apoyo en todo lugar y momento. Este acoplamiento también
servirá para lograr un excelente acondicionamiento
de las aulas de clase aportando lo necesario para que
no se carezca de material de ningún tipo. Esto
aunado, por supuesto, a la ayuda obligatoria que se debe
recibir de los entes gubernamentales.
Formulación del Problema:
Por
todo lo anteriormente expuesto, este trabajo busca analizar
la importancia del preescolar en el desarrollo psicológico
del niño.
Objetivos:
Objetivo
General:
Analizar
la importancia del preescolar en el desarrollo psicológico
del niño.
Objetivos
Específicos:
Analizar
el desarrollo psicológico del niño en edad
preescolar (4 a 6 años).
Analizar
las estrategias de enseñanzas de la educación
preescolar.
Justificación:
La
siguiente investigación es de suma importancia
ya que tiene como finalidad aclarar y ampliar aspectos
relacionados con la necesidad que tiene el niño
de recibir una buena educación preescolar determinando
como influye en su desarrollo psicológico, debido
a que en esta etapa es cuando el pequeño presenta
cambios en todos los niveles de su personalidad, y es
allí cuando hay que ponerle mayor atención
a la manera en que se desenvuelve el niño; que
tipo de cuidado recibe y que estrategias de enseñanza
aplican en aula para lograr un óptimo avance escolar.
Dicha
investigación beneficia principalmente a los niños
que ingresan al preescolar dado que si reciben una educación
acorde a sus necesidades lograrán desarrollar su
autoestima, ciertas habilidades y conductas básicas,
lo que les permitirá integrarse fácilmente
a niveles superiores de su vida social, y a un sistema
educativo más avanzado.
Entre
los aportes que deja este trabajo al área educativa
se pueden mencionar las mejoras en el desarrollo intelectual
y emocional del niño que se incorpora al preescolar,
donde los maestros se darán a la tarea de crear
conductas sociales que lo ayuden a desenvolverse mejor
en el ambiente que los rodea, logrando que el pequeño
adquiera experiencias que influyan en las actitudes hacia
el proceso de aprendizaje, en el concepto que el niño
tiene de sí mismo, y en la capacidad para formar
y mantener relaciones sociales y emocionales en el futuro.
CAPÍTULO
II
MARCO
TEÓRICO
Antecedentes:
Sobre
el tema de preescolar, y la influencia que tiene éste
en el desarrollo psicológico del niño, son
numerosos los trabajos realizados por distintos investigadores.
Entre estos se destaca el realizado por Cordeviola, M.
(1986). El objetivo principal de éste fue el de
" Determinar la trascendencia de la preparación
que se recibe en el preescolar en la incursión
del niño al sistema educativo formal". (pág.
23).
Para
lograr el avance de su investigación, Cordeviola
procedió de la siguiente manera:
Se
presentan dos casos de niños en "edad preescolar",
en dos situaciones distintas.
El
primero, de nombre Andrés, con 6 años y
medio, y el otro, llamado Carlos, con seis años
de edad. A ambos niños se les hizo un seguimiento
desde los 3 años.
Andrés,
en el transcurso de ese tiempo, cursó el período
preescolar de manera normal, trabajó los tres niveles
y logró un avance positivo conforme a lo esperado,
consiguiendo ascender favorablemente al 1er grado de Educación
Básica. Andrés demostró estar apto
para avanzar.
Entre
tanto , los padres de Carlos pensaron que esa preparación
previa a la Educación Básica se la podrían
dar ellos en casa y obviaron esta etapa dedicándose
a "instruirlos por su cuenta. (pág. 26).
Con
lo descrito en este procedimiento, es obvio que son dos
situaciones completamente distintas y el seguimiento que
se le hizo a estos niños fue intensivo, el investigador
tuvo los siguientes resultados y conclusiones:
Ambos
niños optaron para ser inscritos en la misma institución.
Allí se les hizo una prueba inicial de conocimiento
en la que realizaron una serie de actividades y se le
realizó una pequeña entrevista individual.
Ambos dieron respuestas satisfactorias y fueron admitidos.
Al
cabo de tres meses de iniciadas las actividades regulares
del colegio se fueron presentando una serie de situaciones
que dieron paso a muchas reflexiones.
Luego
de varias entrevistas a los maestros, resultó bastante
interesante observar que Andrés y Carlos eran buenos
estudiantes, con un rendimiento aceptable; pero había
algo que los diferenciaba notoriamente.
Andrés
tenía muchos amiguitos con los que jugaba regularmente,
se le consideraba un niño agradable, conversador
y que comparte mucho en grupo. Por el contrario, Carlos
pasaba la mayor parte del tiempo sólo, era raro
verlo acompañado de algún otro niño,
siempre buscaba la compañía de la maestra
o de algún otro adulto, su sociabilidad era muy
pobre. (pág. 30).
Conclusión:
Con
todo lo observado se determina que la formación
que se recibe en el preescolar no es vana e insignificante,
como se cree, allí se pones de manifiesto y se
desarrollan no solamente las habilidades intelectuales,
sino además ( y lo que resulta más importante
todavía), las capacidades de interrelación
y sociabilidad que posee cada niño.
Esto
se evidencia en estos dos niños (Andrés
y Carlos), es cierto que tienen habilidades cognitivas
muy positivas, pero si no se ayuda a Carlos a mejorar
su manera de relacionarse con sus compañeros, se
le dificultará su futura vida en comunidad.
(pág.
46).
Bases
Teóricas:
Desarrollo
psicológico del niño en edad preescolar:
El
niño tiene necesidad de explorar, conocer y actuar
sobre el mundo que lo rodea y es a partir de allí
que construye y avanza en sus conocimientos. El niño
necesita tomar decisiones, planear y llevar a cabo acciones
para así ubicar, dominar y controlar el ambiente
que lo rodea.
Los
diferentes procesos y manifestaciones psicológicas
del niño no están todos presentes desde
el nacimiento (como la presencia del lenguaje articulado);
ni tienen las mismas características cualitativas
en todas las edades ( por ejemplo: los movimientos de
un niño de 4 años son más complejos
que los de uno de año y medio). También
se da el caso de conductas que desaparecen con el paso
del tiempo (como el gateo). Con esto se puede afirmar
que el conjunto de cambios psicológicos que experimenta
el niño con el aumento de su edad, se le llama
desarrollo psicológico.
Cuando
se habla de desarrollo psicológico se toman en
cuenta una serie de cambios que ocurren en el tiempo en
los ámbitos físico, motor, cognitivo, emocional
y de lenguaje del niño y que se caracteriza por
una diferenciación donde las distintas manifestaciones
psicológicas aparecen como fenómenos con
carácter propio de una manera uniforme. Por ejemplo:
las emociones del niño muy pequeño son pocas
y simples y quizás se podrían resumir en
agrado o desagrado, pero a los dos años se han
diferenciado muchas de otras respuestas emocionales tales
como rabia, sorpresa, alegría, etc.
Otra
característica de este desarrollo es la denominada
integración jerárquica en la que los diferentes
procesos psicológicos del niño son controlados
a niveles cada vez más altos de su psiquis, por
ejemplo, los movimientos de un niño pequeño
para tomar objetos son al comienzo solamente reflejos;
cuando el niño crece, ese mismo tipo de movimiento
pasa a ser controlado voluntariamente por éste,
quien puede usarlo cuando lo desea para tomar algo que
le interesa. Se puede decir que ese movimiento tenía
una integración o control al comienzo y que luego
ha pasado a controlarse a un nivel jerárquico más
elevado.
Ahora
bien, la atención educativa que deben recibir los
niños preescolares debe interpretarse como un sistema
de interrelaciones profundas entre el niño y sus
compañeros, entre el niño y su maestro,
la familia, el ambiente y la comunidad. En tal sentido
es importante tener presente en qué momento un
niño se encuentra en edad preescolar. Según
Alonso, A. (1990):
El
preescolar comienza cuando aparece el adualismo, conducta
especial sumamente rara del niño en la cual el
pensamiento mágico se mantiene todavía pero
empiezan a venir realizaciones y procesos lógicos.
Cabe la posibilidad de que aún con un pensamiento
mágico existan ciertos esquemas que vayan apuntando
a algo lógico. En ese momento es en el que realmente
el niño deja de ser un infante para convertirse
en un preescolar en el sentido del desarrollo y la variación;
aun y cuando es difícil que se dé a una
edad específica, por lo que debe ser objeto de
un estudio individualizado (pág. 82).
Por
lo anterior, se debe destacar que la individualidad es
una condición que debe considerarse de forma primordial
y por esto debe existir un esfuerzo permanente por hacer
conscientes la naturaleza de las interrelaciones, aprovecharlas
y canalizarlas a beneficio de las condiciones que rodean
al niño, ya que las necesidades de cada uno difiere,
y de acuerdo a dichas diferencias deben ser atendidos,
logrando con esto que el pequeño llegue a ser un
adulto equilibrado con un estado de conciencia que le
permita participar activamente en su vida social futura.
Los
cambios propios del desarrollo psicológico están
determinados, además, por otros factores que influyen
enormemente en su avance, como la interacción entre
la herencia (características con las que el niño
nace) y el ambiente ( aprendizaje en el medio que se desenvuelve)
las cuales interactúan permanentemente.
El
niño también forma parte de un sistema de
relaciones que influyen en su desarrollo que se inician
en el hogar con sus padres y miembros de su familia, luego
otros niños y adultos distintos, las relaciones
en el colegio, y más tarde la comunidad en la que
se desenvuelve. Como se mencionó anteriormente,
los niños de edad similar presentan un desarrollo
similar, pero existen grandes diferencias individuales
que incurren en su ritmo de desarrollo, por ello, los
cambios o etapas ocurren en una secuencia más o
menos fija, pero el momento cronológico en que
se dan varía de un niño a otro.
El
desarrollo presenta períodos críticos en
que el niño está particularmente dispuesto
a experimentar cambios psicológicos significativos,
donde las condiciones en que transcurren los primeros
años de vida son sumamente importantes.
Con respecto a esto, Vegas de Sousa, M. (1989) señala:
Los
años comprendidos entre los dos y los seis son
los años mágicos de infancia, probablemente
en ninguna otra época de su vida será confrontado
con tantos desafíos, conflictos, ansiedad y temores.
Es la época cuando el niño se aparta de
su madre y ensancha su mundo para incluir en él
a otros niños, otros adultos, nuevas habilidades
físicas y motoras, intelectuales y sociales.
La
evolución de la personalidad durante esta etapa
de la vida se lleva a cabo principalmente por la práctica
continua de una serie de conductas que la cultura le impone
al niño por ser apropiadas para su edad, sexo,
familia, escuela, etc. Estos factores innatos combinados
entre sí y en interrelación con las personas
significativas que pueblan el ambiente del niño,
producirán un ser adulto con una personalidad clara,
precisa y única. (pág. 24 ).
Las
relaciones sociales infantiles forman parte fundamental
en lo referente al desarrollo psicológico de los
niños y éstas suponen interacción
y coordinación de los intereses mutuos, en las
que el niño adquiere pautas de comportamiento social
a través de los juegos, especialmente dentro de
lo que se conoce como su grupo de pares (niños
de la misma edad, con los que comparte tiempo, espacio
físico y actividades comunes). De esta manera pasan,
desde los años previos a su escolarización
hasta su adolescencia, por sistemas sociales progresivamente
más sofisticados que influirán en sus valores
y en su comportamiento futuro. El cambio hacia el mundo
social adulto es apoyado por los fenómenos de liderazgo
dentro del grupo de iguales, donde se atribuyen roles
distintos a los diferentes miembros en función
de su fuerza o debilidad. Además, el niño
aprende a sentir la necesidad de comportarse de forma
cooperativa, a conseguir objetivos colectivos y a resolver
problemas entre grupos. La conformidad (obediencia de
las normas del grupo social) con este grupo de pares alcanzará
su nivel máximo cuando el niño llegue a
la pubertad, y nunca desaparecerá del comportamiento
social del mismo, aunque sus manifestaciones entre los
adultos sean menos obvias.
Durante
la edad preescolar aparece un notorio contraste entre
el excesivo desarrollo de las facultades mentales y el
crecimiento; esta diversidad es una de las grandes características
de dicha edad y ha sido motivo de muchas investigaciones
por parte de psicólogos y ha servido de base para
plantear estrategias de educación, constituyendo
esta última actividad uno de los más difíciles
problemas de la pedagogía actual. Con relación
a esto cabe citar a Lira, M. (de) (1990), quien opina:
Centrar
la tarea del preescolar en el niño no significa
de ninguna manera dejar la educación al azar de
los deseos infantiles. Supone, por el contrario, una planificación
rigurosa. Pero esta planificación no está
ya basada en lo que los adultos creen que deben transmitir,
sino en lo que sabemos que los niños pueden descubrir,
en sus posibilidades reales de avanzar en la construcción
del conocimiento.
A
medida que el niño progresa en la construcción
de su pensamiento es capaz cada vez de cooperar y avanzar
en la construcción de ese pensamiento y a través
de este desarrollo el niño será cada vez
más solidario con sus compañeros y comprenderá
cada día mejor el punto de vista de los demás
y esto repercutirá tanto en su vida socioemocional
como en su vida intelectual presente y futura. ( pág.
539).
Si
se concibe al ser humano como un producto de la interrelación
entre la herencia y el medio ambiente en el que se desenvuelve,
es importante prestar mucha atención al desarrollo
integral del niño en el período preescolar.
Las dificultades en los procesos cognoscitivos, perceptivos,
de lenguaje, memoria y otros, conllevan problemas emocionales
que repercuten en el proceso de socialización del
niño.
Este
desarrollo socioemocional es importante no sólo
en sí mismo, sino también para la evolución
cognoscitiva. Se debe señalar que la mentalidad
de los niños pequeños difiere cualitativa
y fundamentalmente de la de los adultos, y que en la enseñanza
de la primera infancia se deben tomar en cuenta estas
diferencias.
En
la opinión de Llovera, J. R. (1991):
La
atención al niño preescolar se hace preventiva
al definirla como el conjunto de acciones tendientes a
proporcionar a cada uno la cantidad de estimulación
necesaria para que desarrolle al máximo su potencial,
con esto se logrará atender alguna manifestación
de tempranos desajustes. Esta actividad preventiva es
muy importante en el período preescolar, y la familia
como la escuela son centros para organizarla como dos
sistemas de influencias interactivas de las cuales los
niños se nutren, en relación con ellas crecen
y construyen estrategias para orientar su desarrollo.
(pág. 291).
En
definitiva, esta diversidad de estudios sobre la influencia
que tiene el preescolar en el progreso psicosocial del
niño, hace pensar entonces que la función
primordial de éste es enseñar al pequeño
las habilidades y los conocimientos intelectuales acumulados
por la sociedad para lograr un óptimo avance psicológico
en el infante. Asimismo, una educación normal también
incluye tareas de socialización más amplias,
es decir, se espera que los centros de enseñanza
transmitan valores sociales y morales que sean acordes
con las ideas de convivencia con la comunidad. Los mensajes
que se dan con respecto a estos valores pueden actuar
poderosamente en su desarrollo.
Estrategias de enseñanza de la Educación
preescolar:
El
currículum del nivel preescolar adopta como fin
último facilitar el desarrollo integral del niño,
lo que conlleva dos efectos prácticos de importancia:
uno es que todas las actividades a realizar con el niño
han de respetar y adecuarse al proceso y ritmo de su desarrollo,
graduándose de acuerdo a la secuencia con que aparecen
las diferentes necesidades, intereses y habilidades, esto
ha de hacerse respetando también las diferencias
individuales y estilos personales que muestran los niños
de una misma edad. El otro efecto práctico de esta
concepción es que las actividades se definen según
la relación que guardan con las diferentes áreas
en que se divide el desarrollo: física, psicomotora,
cognitiva, socioemocional y de lenguaje. Con relación
a este punto, es bueno destacar que ésta es una
división metodológica para hacer más
fácil el trabajo, pero esas áreas en el
niño se dan integradas, todas están relacionadas
entre sí; por ello, una actividad dada puede favorecer
el desarrollo del área cognitiva, pero al mismo
tiempo permite a los niños una intensa interacción
socioemocional, además de favorecer sus destrezas
motoras. En este sentido, la orientación curricular
preescolar adopta como fin central el facilitar el desarrollo
integral del niño
Los
fines generales de la educación preescolar se consideran
a la luz de un principio, el cual sitúa a ésta
como un proceso que, además de ser orientado por
el maestro, implica una interacción profunda entre
el niño, la familia y la comunidad. Para Eliason,
S. J. (1987), este principio resume los fines generales
del preescolar así:
Asistir
a las familias en la atención y cuidado de sus
hijos menores de 6 años. Esta asistencia se entiende
en el sentido de que la institución preescolar
y los maestros están compartiendo tareas y responsabilidades
con los padres y familiares del niño.
Proveer
a los niños con experiencias de naturaleza cognitiva,
psicomotriz, lingüística, social y emocional
que enriquezcan su vida y faciliten el desarrollo pleno
de sus potencialidades en las diversas áreas de
su personalidad, así como en los aprendizajes posteriores.
Fortalecer
a las familias y a las comunidades en sus capacidades
para atender y educar a los niños pequeños.
Este es un fin de gran importancia dada la creciente cantidad
de niños que viven en condiciones de pobreza.
Prestar
especial atención a las características
del desarrollo de aquellos niños que, por venir
de ambientes depravados económica y culturalmente,
se encuentran en una situación de riesgo para su
desarrollo futuro.
Contribuir
a la formación de hábitos de trabajo y de
solidaridad social que permitan la participación
futura del niño en la vida democrática y
en la solución de los problemas de la comunidad.
Fomentar
el desarrollo de actividades e intereses positivos en
el niño hacia los valores de su lengua, de su cultura
y de su medio ambiente. (pág. 17).
Es
necesario hacer notar que en la historia de la educación
han tenido lugar muchos cambios, y para comprender dichos
cambios es necesario entender en qué medida se
ha modificado también la concepción del
hombre, de la vida y, en general, del mundo. En este sentido
el enfoque pedagógico del Currículum a nivel
preescolar se fundamenta en una concepción humanista
y dinámica del mundo y del hombre. Todo esto se
traduce en una concepción integral del ser humano
poseedor de potenciales para construir su conocimiento
su conocimiento, gracias a la permanente interacción
con el ambiente ya que al actuar sobre él, no sólo
lo transforma sino que a su vez es modificado éste.
Para
Armas, R. F. (1988) la concepción del hombre está
firmemente arraigada en las siguientes creencias:
Creer
en:
La
bondad del ser humano, en su capacidad de dar amor.
La
tendencia natural y biológica del ser humano hacia
su autorrealización.
El
respeto a la dignidad humana.
El
ser humano como aprendiz activo a lo largo de su vida,
director y ejecutor de sus acciones.
El
ser humano como sujeto responsable de cuanto siente y
hace.
La
potencialidad del ser humano para construir una sociedad
democrática.(pág. 70).
El
perfil del niño preescolar responde a la concepción
curricular adoptada, centrada en el niño; con esto
se aspira a formar un niño participativo, autónomo,
espontáneo creativo y crítico.
El
diseño curricular del Nivel Preescolar se basa
en un modelo que tiene como soporte tres principios íntimamente
relacionados, derivados de la concepción humanista
y de una concepción de aprendizaje.
En
primer lugar, se tiene la concepción humanista
propiamente dicha, modelo creativo el cual está
centrado en la persona y no en las relaciones de poder
y autoridad; por ende, el poder es distribuido y compartido
entre todos los miembros del grupo. La relación
es íntima, humana y horizontal, condición
básica para el desarrollo pleno de la personalidad.
Hay respeto incondicional a la persona ya la derecho de
elegir "ser persona". Ésta concepción
propone proteger los derechos del niño como persona
y el desarrollo de una plena cualidad humana dirigida
hacia el niño, el amor como parte de una aventura
humana y existencial. De esto puede deducirse que esta
concepción humanista de la educación está
orientada por un principio fundamental: el respeto al
niño. Respeto desde el punto de vista intelectual,
por considerarlo un ser pensante, capaz de construir su
propio conocimiento. Respeto desde el punto de vista social
y moral, por considerarlo como una persona capaz de participar
activamente en la elaboración de las normas que
rigen la vida del grupo al que pertenece.
Esto
implica también, respeto por el niño desde
el punto de vista de su desarrollo socioemocional, facilitando
experiencias significativas para que exprese sentimientos
libremente; se sienta querido, aceptado y comprendido;
lo que facilita además un clima donde el niño
pueda intentar hacer algo sin miedo al fracaso. Con esto
se logrará el desarrollo de la identidad, autoestima,
autonomía, creatividad e integración social.
En
este sentido, se asume que el aprendizaje de los niños
pequeños debe concebirse como un sistema complejo
de interrelaciones del niño con su maestro, con
los otros niños y con sus padres y la comunidad,
por lo que el desarrollo del niño será armónico
y coherente en la medida en que también lo sean
los elementos y factores que de una manera y otra inciden
en su desarrollo.
El
segundo principio es la Autonomía, que significa
llegar a ser capaz de pensar por sí mismo. En este
proceso el niño pasa a ser capaz de pensar por
sí mismo con sentido crítico, teniendo en
cuenta el punto de vista de los demás. La autonomía
aparece con la reciprocidad, cuando el respeto mutuo es
suficientemente fuerte como para hacer que el individuo
sienta el deseo de tratar a los demás como él
es tratado , esto quiere decir que la autonomía
implica la mutua regulación de deseos o negociaciones,
llegar a decisiones que sean adecuadas para todos los
implicados.
En
consecuencia cuando se dice Desarrollo de la autonomía,
en el nuevo currículum, se quiere significar la
capacidad del niño de tomar decisiones de acuerdo
con sus posibilidades y nivel del pensamiento.
Kamii,
C. (1988), dice al respecto que:
La
habilidad para tomar decisiones debe ser fomentada desde
muy temprana edad, porque cuanto más autónomo
sea el niño, mayores posibilidades tiene el desarrollo
pleno. Desde muy temprana edad a los niños se les
debe colocar en situación de tomar pequeñas
decisiones en el hogar, de esta manera será capaz
en el futuro de abordar decisiones más complejas
e importantes. Sin embargo, la autonomía no significa
libertad ilimitada, al niño que se le permita hacer
todo lo que desea sin considerar el punto de vista de
los demás, permanece atrapado en sí mismo.
(pág. 28).
De
allí la importancia que se le concede en el nuevo
enfoque a la creación de una atmósfera de
libertad que le permita al niño autodirigirse.
Los niños que participan de los
beneficios
de este currículum han de tener control sobre las
cosas que le suceden.
El
tercer principio es el constructivismo: La concepción
constructivista o interaccionista, ampliamente conocida
por su gran influencia en el sistema educativo venezolano,
conduce al enfoque centrado en el niño, con el
que se pretende determinar cómo se concibe el aprendizaje
del pequeño en este nuevo enfoque.
Las
investigaciones psicológicas han demostrado claramente
que el niño elabora por sí mismo operaciones
lógico matemáticas, procesos de representación,
relaciones espacio temporales, adquisición del
lenguaje, etc. En relación a esto Koplowitz, H.
(1988) opina que: "... los valores morales y el conocimiento
no son aprendidos por internalización de lo externo,
sino construyéndolo desde adentro, a través
de sus interacciones con su medio ambiente. El niño
aprende relacionando todo lo que se le ha enseñado
modificando activamente sus propios conocimientos".
(pág. 26). Este pensamiento deja claramente definido
que el constructivismo se refiere al proceso en el un
individuo desarrolla su propia inteligencia y conocimiento.
El
diseño curricular del nivel preescolar dice que
es fundamental plantear a los niños situaciones
de aprendizaje acordes con el desarrollo espontáneo
que éstos presenten. A este respecto, Lerner, D.
(1987), menciona ciertas condiciones para que el niño
construya por sí mismo su conocimiento:
La
acción que el niño realiza sobre los objetos,
la cual debe ser entendida como un proceso que va más
allá de la simple manipulación.
La
reflexión sobre su propia acción y los resultados
que ella produce en los objetos y personas del medio.
El
intercambio permanente con los otros desempeña
un papel fundamental en la construcción de un conocimiento
cada vez más objetivo.(pág. 20).
Con
todo esto, un modelo de enseñanza centrado en el
niño, es aquél que considera a éste
el eje del proceso educativo y se inspira en la necesidad
de lograr un profundo conocimiento de su desarrollo evolutivo
a fin de utilizar todos los elementos del currículum
en función de la satisfacción de las necesidades
e intereses del niño, como base fundamental para
su desarrollo pleno e integral.
La
preocupación de los docentes por incorporarse a
los movimientos que se pueden llamar renovadores con los
que se logren llenar las expectativas referidas al desarrollo
infantil lograron despertar ideas innovadoras. Fruto de
estas ideas es la nueva estrategia de educación
denominada "Aula Abierta".
Éste
es un moderno sistema de enseñanza-aprendizaje
basado en la pedagogía de la acción, el
cual constituye el movimiento más interesante e
innovador de la educación contemporánea.
El punto de partida de esta estrategia está basada
en la libertad, la individualidad y la capacidad del hombre
de aprender por su propia experiencia. Ésta se
conoce como una educación fundamentalmente de dentro
hacia fuera, es decir, basada en las necesidades del estudiante.
La educación empieza con la vida y se debe proceder
gradualmente, adaptándola a las diversas etapas
del desarrollo del individuo. La educación debe
enseñar a vivir, ser activa y realizarse en un
ambiente de libertad. Además debe atender a todos
los aspectos: físico, intelectual, social y emocional,
es decir, que debe ser integral.
En
este sentido se destaca el carácter de la educación
como "aprender haciendo", pues sólo la
acción manual e intelectual promueve la experiencia,
y la educación no es otra cosa que una continua
reconstrucción de la experiencia. Este principio
de la educación por la acción rechaza el
aprendizaje mecánico y formal, rutinario y tiránico;
pero se opone igualmente al anarquismo educativo.
La
enseñanza por la acción debe acudir al interés
productivo del niño, a su libertad e iniciativa
para el progreso social. El sistema de Aula Abierta le
da un nuevo sentido a la conducta activa de educando,
al concebirla como algo que surge en una forma espontánea
y no como una imposición externa, es decir, una
actividad que surge desde dentro hacia fuera. Ésta
se da en función de las necesidades e intereses
del educando, o sea, que se trata de una actividad funcional
y por ello la tarea del aprendizaje debe partir del niño,
de sus necesidades e intereses. De todo lo anterior, Ruiz,
G. A. (1989) señala que:
La
pedagogía de la acción, en la cual se basa
el sistema de Aula abierta, se puede resumir en el siguiente
conjunto de principios pedagógicos:
Actividad:
sirve de base o fundamento al Aula abierta. La idea fundamental
aquí es la del aprendizaje práctico y experiencial,
ya que, el niño aprende mucho más haciendo
que escuchando o viendo lo que otros dicen o hacen.
Libertad:
la educación verdadera procede desde adentro hacia
fuera, en forma espontánea y basándose en
las necesidades e intereses del educando, y no como algo
impuesto.
Responsabilidad:
el niño tiene la libertad de aprender en base a
su propia experiencia y al contacto directo con los objetos.
Se siente dueño de sus propias experiencias y las
ejecuta con mayor satisfacción, por ende, con mayor
responsabilidad.
Creatividad:
la posibilidad de desarrollar el aprendizaje a partir
de experiencias directas y en un ambiente de libertad
y responsabilidad debe conducir al acto de crear.
Individualidad:
tomando en cuenta las diferencias individuales en cuanto
al proceso de desarrollo físico, intelectual y
emocional del niño, sólo puede concebirse
el aprendizaje efectivo en función de la atención
individual de los alumnos.
Sociabilidad:
el niño es, por naturaleza, un ser social, es decir,
que requiere de otros seres humanos para su propio desarrollo;
por lo tanto, la escuela debe fomentar en él su
vinculación con los demás. (pág.
13).
Partiendo
de la aplicación de los principios de la pedagogía
de la acción y en base a experiencias anteriores
se obtiene que el maestro debe crear las condiciones favorables
para cada tipo de aprendizaje en el momento oportuno en
el proceso de desarrollo del niño, sin apurar o
forzar estos aprendizajes y organizando las actividades
en forma continua. Ello significa que el maestro deberá
tomar en cuenta estas diferencias y no aspirar a que todo
el grupo adquiera una destreza en forma simultánea,
sino proporcionar a los niños distintas oportunidades
y distintos medios para lograr un aprendizaje. Es necesario
proporcionar bastantes oportunidades para actividades
de aprendizaje en las cuales los niños puedan experimentar
en lugar de recibir conocimientos en actitud pasiva; lo
cual significa que el maestro debe enseñar en forma
activa, es decir, mediante la creación de un ambiente
que favorezca las actividades de aprendizaje iniciadas
por los niños y de orientarlos en direcciones provechosas.
Para
favorecer el aprendizaje entre niños, es necesario
que se disponga de suficiente tiempo para ello y que se
ambiente el aula de tal manera que favorezca la formación
de grupos pequeños y la comunicación entre
los niños. Es importante que el maestro alimente
la estabilidad emocional del niño, así se
mantendrá un clima de aceptación y confianza
en el aula.
Todas
estas actividades las abrevia Woolner, R. B. (1988) en
seis principios fundamentales que son:
El
niño puede adquirir destrezas y conocimientos solamente
cuando ha alcanzado la madurez necesaria para cada uno
de ellos y los adquiere en forma secuencial.
Los
niños tienen distintos ritmos y estilos de aprendizaje.
Los
niños aprenden a través de la experiencia.
Son
capaces de planificar sus propias actividades de aprendizaje
y aprenden más efectivamente cuando se les permite
hacerlo.
Aprenden
tanto o más unos de otros, de lo que aprenden del
maestro.
El
niño aprende mejor cuando se siente seguro emocionalmente.
(pág. 18).
CAPÍTULO III
MARCO
METODOLÓGICO
El
presente trabajo es un estudio documental. Se partió
de una situación bastante delicada como lo es la
influencia que tiene el preescolar en el desarrollo psicológico
del niño, dicha situación dio origen a una
serie de objetivos que guiaron el avance de la investigación.
En
principio se procedió a investigar en diferentes
bibliotecas y otras instituciones, como el Ministerio
de Educación, donde se consultaron fuentes directas
e indirectas; esta información fue recopilada utilizando
el proceso de fichaje.
Tomando
en cuenta la información que se recogió
en las fichas, se procedió al progreso del tema.
En primer lugar se describió cómo es el
crecimiento, tanto físico como emocional, en un
pequeño en edad preescolar, y cómo influye
éste en su desarrollo psicológico; luego
se describieron, en forma muy completa, las estrategias
que se utilizan en el colegio para optimizar dicho desarrollo.
Con esto se llegó al logro de los objetivos del
trabajo y, por ende, el problema planteado tuvo una respuesta
satisfactoria, lo que se evidencia en las conclusiones
finales.
CAPÍTULO
IV
CONCLUSIONES
En
conclusión, se pudo constatar que, definitivamente,
el papel que juega el preescolar en el desarrollo psicológico
del niño es importante y, por ende, imprescindible
ya que a esta edad el pequeño es formado y educado
no solamente por la interacción de la familia y
su comunidad, sino también por las actividades
que realiza dentro de la institución, donde los
estímulos, normas, valores y recursos forman parte
de su desarrollo integral.
Es
cierto que los conocimientos son necesarios, pero, con
el ritmo del mundo actual tiene mucho más sentido
que se ayude al niño a aumentar las destrezas que
necesita para desempeñarse efectivamente en cualquier
situación que se le pueda presentar.
Tomando
en cuenta los principios pedagógicos investigados,
el objetivo principal del preescolar es el de capacitar
a cada niño, durante sus primeros años de
escuela, a ser un participante activo y autónomo
de su propio aprendizaje. Para ello, es necesario que
el pequeño posea una imagen positiva de sí
mismo, como persona y como sujeto que aprende y que forma
parte de una sociedad; en función de sus capacidades
y habilidades. La madurez del niño se percibe en
términos de su funcionamiento intelectual, la fuerza
de su confianza en sí mismo, su iniciativa, su
creatividad y su capacidad de relacionarse con los otros,
lo que le permitirá participar en la vida social,
política y económica de su país.
CAPÍTULO
V
REFERENCIAS
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A. (1990). Formación de conceptos y aprendizaje
temprano. Editorial
Paidos.
Buenos Aires.
Armas,
R. F. (1988). Currículum para el contexto de la
educación preescolar.
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de Educación. Caracas.
Cordeviola,
M. (1986). Formación de Conceptos y Aprendizaje
temprano. Editorial
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Madrid.
Eliason,
S. J. (1987). Una guía práctica para el
currículum en preescolar. Editorial
Mosby.
San Luis.
Gesell,
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Infantil.
Kamii,
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UNICEF,
Internacional.
Koplowilz,
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Ediciones Oikos,
Barcelona.
Lerner,
D. (1987). Modelo normativo del diseño curricular
del preescolar.
Ministerio
de Educación. Caracas.
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